martes, 2 de junio de 2009


"Minetti" de Thomas Bernhard


"Dos esqueletos se disputan un arenque recogido" (James Ensor)

"Intriga" (James Ensor)


***

Acto I, Escena IV de "Rey Lear"

LEAR.-¿Hay aquí alguien que me reconozca?
¿Es éste Lear? ¿es Lear el que anda? ¿es Lear quien
habla? ¿están abiertos sus ojos?.
Por fuerza su inteligencia está debilitada y su razón sumida en letargo...
¿Yo, despierto?... No puede ser... ¿Quién podrá decirme
lo que soy?... La sombra de Lear. Quisiera saberlo,
porque estos indicios de soberanía y las luces
de la razón y de la reflexión podrían persuadirme,
erróneamente, de que he tenido hijas. ¿Vuestro
nombre, bella dama?

***

¿Es seguro que alguna vez el director del teatro le haya dicho a Minetti que se reuniría con él en el hotel de Ostende?
¿Podría ser parte de una última representación?

Eso que sucede entre esos dos cuerpos presentes en la escena montada por Ianni, ¿puede que en algún punto no termine de suceder?, ¿podría ser que algo de las reglas de juego que Gené, Ianni y Francia produjeron (como suelen producirse en teatro: más allá de la voluntad y de los contenidos de la obra) en algún momento queden interrumpidas y no se jueguen hasta el final?.

¿Será sólo por los juegos del azar que aquella hija preferida de Lear se haya ausentado en Francia?

***

"Thomas Bernhard presenta en el festival de Berlín una crónica teatral de la decrepitud"

VICTOR L. OLLER - Berlín -

Publicado en diario El país, de España, 06/06/1984

Fragmento

Literatura y música

En la sucesión de sus obras se patentiza su interés por los personajes que conforman el mundo del espectáculo en general, desde el títere hasta la diva del bel canto, pasando por el artista de variedades, los payasos, los domadores y los actores.Llega su empeño hasta darle a una de sus más famosas obras el nombre del actor que la estrenó, Minetti, retrato del artista como hombre viejo (1976). El análisis de los impulsos que llevan al actor a ejercer su profesión y la inmersión en esas turbulentas almas que rebosan egolatría, narcisismo, mediocridad y grandeza, así como el estudio minucioso de las fuerzas, o las furias, que hacen posible la existencia del arte dramático, son temas dilectos de sus últimas obras

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